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Poemas en Inglés es un blog que pretende acercar poemas de lengua inglesa al castellano
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Anne Sexton -Rapunzel-
jueves, 21 de agosto de 2003
Rapunzel
Anne Sexton (1928-1974)


A woman
who loves a woman
is forever young.
The mentor
and the student
feed off each other.
Many a girl
had an old aunt
who locked her in the study
to keep the boys away.
They would play rummy
or lie on the couch
and touch and touch.
Old breast against young breast...

Let your dress fall down your shoulder,
come touch a copy of you
for I am at the mercy of rain,
for I have left the three Christs of Ypsilanti
for I have left the long naps of Ann Arbor
and the church spires have turned to stumps.
The sea bangs into my cloister
for the politicians are dying,
and dying so hold me, my young dear,
hold me...

The yellow rose will turn to cinder
and New York City will fall in
before we are done so hold me,
my young dear, hold me.
Put your pale arms around my neck.
Let me hold your heart like a flower
lest it bloom and collapse.
Give me your skin
as sheer as a cobweb,
let me open it up
and listen in and scoop out the dark.
Give me your nether lips
all puffy with their art
and I will give you angel fire in return.

We are two clouds
glistening in the bottle glass.
We are two birds
washing in the same mirror.

We were fair game
but we have kept out of the cesspool.
We are strong.
We are the good ones.
Do not discover us
for we lie together all in green
like pond weeds.
Hold me, my young dear, hold me.

They touch their delicate watches
one at a time.
They dance to the lute
two at a time.
They are as tender as bog moss.
They play mother-me-do
all day.
A woman
who loves a woman
is forever young.

Once there was a witch's garden
more beautiful than Eve's
with carrots growing like little fish,
with many tomatoes rich as frogs,
onions as ingrown as hearts,
the squash singing like a dolphin
and one patch given over wholly to magic –
rampion, a kind of salad root
a kind of harebell more potent than penicillin,
growing leaf by leaf, skin by skin,
as rapt and as fluid as Isadoran Duncan.
However the witch's garden was kept locked
and each day a woman who was with child
looked upon the rampion wildly,
fancying that she would die

if she could not have it.
Her husband feared for her welfare
and thus climbed into the garden
to fetch the life-giving tubers.

Ah ha, cried the witch,
whose proper name was Mother Gothel,
you are a thief and now you will die.
However they made a trade,
typical enough in those times.
He promised his child to Mother Gothel
so of course when it was born
she took the child away with her.
She gave the child the name Rapunzel,
another name for the life-giving rampion.
Because Rapunzel was a beautiful girl
Mother Gothel treasured her beyond all things.
As she grew older Mother Gothel thought:
None but I will ever see her or touch her.
She locked her in a tower without a door
or a staircase. It had only a high window.
When the witch wanted to enter she cried:
Rapunzel, Rapunzel, let down your hair.
Rapunzel's hair fell to the ground like a rainbow.
It was as strong as a dandelion
and as strong as a dog leash.
Hand over hand she shinnied up t
he hair like a sailor
and there in the stone-cold room,
as cold as a museum,
Mother Gothel cried:
Hold me, my young dear, hold me,
and thus they played mother-me-do.

Years later a prince came by
and heard Rapunzel singing her loneliness.
That song pierced his heart like a valentine
but he could find no way to get to her.
Like a chameleon he hid himself among the trees
and watched the witch ascend the swinging hair.
The next day he himself called out:
Rapunzel, Rapunzel, let down your hair,
and thus they met and he declared his love.
What is this beast, she thought,
with muscles on his arms
like a bag of snakes?
What is this moss on his legs?

What prickly plant grows on his cheeks?
What is this voice as deep as a dog?
Yet he dazzled her with his answers.
Yet he dazzled her with his dancing stick.
They lay together upon the yellowy threads,
swimming through them
like minnows through kelp
and they sang out benedictions like the Pope.

Each day he brought her a skein of silk
to fashion a ladder so they could both escape.
But Mother Gothel discovered the plot
and cut off Rapunzel's hair to her ears
and took her into the forest to repent.
When the prince came the witch fastened
the hair to a hook and let it down.
When he saw Rapunzel had been banished
he flung himself out of the tower, a side of beef.
He was blinded by thorns that prickled him like tacks.
As blind as Oedipus he wandered for years
until he heard a song that pierced his heart
like that long-ago valentine.
As he kissed Rapunzel her tears fell on his eyes
and in the manner of such cure-alls
his sight was suddenly restored.

They lived happily as you might expect
proving that mother-me-do
can be outgrown,
just as the fish on Friday,
just as a tricycle.
The world, some say,
is made up of couples.
A rose must have a stem.

As for Mother Gothel,
her heart shrank to the size of a pin,
never again to say: Hold me, my young dear,
hold me,
and only as she dreamed of the yellow hair
did moonlight sift into her mouth.


Rapunzel

Una mujer
que ama a otra mujer
es por siempre joven.
La maestra y la alumna
se alimentan una a la otra.
Muchas niñas
tuvieron una vieja tía
quién las encerró en el estudio
para mantenerlas alejadas de los muchachos.
Ellas jugaban cartas
acostándose en el sofá
tocándose y tocándose,
viejos pechos contra jóvenes pechos...

Deja que la ropa caiga sobre tu espalda
ven a tocar esta copia de ti,
porque estoy a merced de la lluvia,
por haber dejado los tres cristos de Ypsilanti
por haber abandonado las largas siestas de Ann Arbor
por el obelisco de la iglesia que se ha vuelto un muñón.
El mar golpea en mi claustro
porque los políticos están muriendo
y muriendo, así que abrázame, mi bien amada doncella,
abrázame...

La rosa amarilla se volverá gris
y Nueva York va a derrumbarse
antes de que hayamos terminado, así que abrázame,
mi bien amada doncella, abrázame.
Pon tus pálidos brazos alrededor de mi cuello.
Déjame estrechar tu corazón como si fuera una flor
para que sin miedo reverdezca y me colapse.
Dame tu piel
tan fina como una telaraña,
déjame abrirla
y escuchar y sacarle de la oscuridad.
Dame tus labios inferiores
hinchados con su arte
y yo te daré un ángel enfebrecido.
Somos dos nubes
relucientes en la botella de cristal.
Somos dos aves
bañándose en el mismo espejo.
Somos presa fácil
pero debemos mantenernos lejos de la letrina.
Somos fuertes.
Somos las mejores.
Nadie puede descubrir
que nos acostamos juntas sobre el verde
como plantas de estanque.
Abrázame, mi bien amada doncella, abrázame.

Ellas se tocan sus delicados mecanismos,
y bailan con el sonido del laúd
al mismo tiempo.
Son tiernas como un pantano.
Ellas juegan a "házmelo mami" todo el día.
Una mujer que ama a otra mujer
es joven por siempre.

Érase una vez una bruja que tenía un jardín
más hermoso que el de Eva
con zanahorias que crecían como pescados
con muchos tomates gordos como sapos,
cebollas tan grandes como un corazón,
las calabazas cantaban como delfines
y un sendero entregado por entero a la magia,
sembrado de rapónchigo, una especie de ensalada,
una especie de campanilla más potente que la penicilina,
que crecía hoja con hoja, piel con piel,
fluidas y extasiadas como Isadora Duncan.
No obstante, el jardín de la bruja siempre permanecía cerrado
y cada día, una mujer embarazada
miraba ávidamente al rapónchigo
imaginando que moriría
si no lo comía.
Su esposo, preocupado por su bienestar
trepó hacía el jardín
para conseguir esos tubérculos vitales.

¡Ajá! exclamó la bruja,
cuyo verdadero nombre era madre Gothel,
¡eres un ladrón! ¡Deberás morir por ello!
Sin embargo, hicieron un trato,
típica solución en aquellos tiempos.
El ofreció a su hijo a madre Gothel,
y por supuesto, cuando nació,
se lo llevó a madre Gothel.
Era una niña y la bruja la llamó Rapunzel,
otro nombre para esos tubérculos vitales.
Como Rapunzel era una niña muy hermosa
madre Gothel la adoraba por sobre todas las cosas.
Cuando creció, la vieja madre Gothel pensó:
Nadie sino yo podrá verla o tocarla.
La encerró en una torre sin puertas,
ni escaleras. Tan sólo tenía una ventana en la parte más alta.
Cuando la bruja quería verla, gritaba: "Rapunzel,
Rapunzel, suelta tu pelo".
El cabello de Rapunzel colgaba hasta el suelo como un arcoíris.
Era tan fuerte como la planta de diente de león
y tan resistente como una correa para perro.
Trepaba mano a mano por el cabello
como si fuera una cuerda de marinero.
Y una vez ahí, en esa estancia de gélida piedra,
fría como un museo,
madre Gothel gritaba:
Abrázame, mi bien amada doncella, abrázame,
y entonces empezaban a jugar a "házmelo mami".

Al pasar de los años llegó un príncipe
y escuchó a Rapunzel cantando a su soledad.
Esta canción penetró su corazón como un Cupido,
pero no encontró la forma de llegar a ella.
Como un camaleón, se escondió entre los árboles
y observó como trepaba la bruja por una ondulada cabellera.
Al siguiente día, el mismo la llamó:
"Rapunzel, Rapunzel, suelta tu pelo",
y fue así que se conocieron y que le declaró su amor.
¿Quién es esta bestia?, se preguntó Rapunzel asustada
con esos musculosos brazos,
como un costal de víboras.
¿Qué es ese musgo en sus piernas?
¿Qué son esas plantas rasposas que crecen en sus mejillas?
¿Qué son esos gruñidos tan profundos como los de un perro?
Y entonces, él la deslumbró con sus respuestas,
y luego la fascinó con su juguetona verga.
Yacieron juntos entre esa rubia cabellera,
nadando a través de ella
como peces entre las algas marinas
y cantando bendiciones como el Papa.

Cada día el príncipe le llevaba una madeja de seda
para construir una escalera que les permitiría escapar juntos.
Pero madre Gothel descubrió el complot
y le cortó el pelo a Rapunzel hasta las orejas
y se la llevó al bosque para que se arrepintiera.
Cuando el príncipe llegó, la bruja amarró el pelo a un gancho
y lo dejó caer.
El príncipe trepó y cuando descubrió que Rapunzel había desaparecido
se arrojó de la torre, como un costillar de res,
quedando cegado cuando penetraron en sus ojos espinas como clavos.
Ciego como Edipo vagó por años
hasta que un día volvió a escuchar la canción que
penetró su corazón
como aquel lejano Cupido.
Al besar a Rapunzel las lágrimas de ella cayeron
sobre sus ojos
y a la manera de las pócimas mágicas
milagrosamente recuperó la vista.

Vivieron felices, como podrán suponerlo
demostrando que "házmelo mami"
podía quedar atrás,
como guardar vigilia,
como un triciclo.
Algunos dicen que el mundo
fue hecho para vivir en pareja.
Una rosa debe tener un tallo.

A madre Gothel se le encogió el corazón
como la cabeza de un alfiler,
nunca jamás volvió a decir:
Abrázame, mi bien amada doncella,
abrázame,
y sólo cuando soñó con esa cabellera amarilla
el rayo de la luna pudo escudriñar su boca.

Versión de Patricia Rivas

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posted by Torre @ 9:12  
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